Los tipos de interés: Marshmellow test

¿Qué son los tipos de interés?
¿Por qué si alguien me da 100 hoy he de devolverle 110 dentro de un año?
    Al fin y al cabo si usted me deja monedas, y las monedas no se reproducen solas, yo debería devolverle las mismas monedas. Ese ha sido el razonamiento durante siglos de maestros de la iglesia; y hoy en día lo es de grandes sectores de la izquierda.

     La explicación más común es decir que el tipo de interés es el precio del dinero. Es sorprendente como afirmación tan errónea sobre concepto tan fundamental en la economía tiene tal aceptación. Dejémoslo claro: el tipo de interés no es el precio del dinero, en tal caso sería el precio del alquiler del dinero, pero esta definición no explica su fundamento.

    El tipo de interés es el coste de la preferencia temporal. Son los bienes futuros que se dan a cambio de renunciar al disfrute de los bienes presentes por un periodo de tiempo.
Por ponerlo de manera poética: es el precio del tiempo; el precio de la renuncia.

Y la renuncia es dura, muy dura.
      Renunciar al placer presente de una nube es una prueba ímproba para estas criaturas de cuatro años aún cuando la recompensa será de un 100% de tipo de interés en media hora (unas condiciones envidiables):
    Es el Marshmallow test; que demuestra que aquellos que son capaces de renunciar a los bienes presentes y ahorrar tendrán mayor cantidad de bienes futuros.
(Los niños a partir de los cuatro años ya empiezan a ser capaces de entender el razonamiento y controlar su impulso de comer. Los políticos no parecen entenderlo y no controlan su impulso de gastar).

   A aquellos que antes y mejor controlan sus impulsos, mejor les fue en la vida (medido por parámetros comunes como dinero y éxito social).

      ¿Por qué se compensa con dos nubes el no comer una ahora? Evidentemente no porque haya una profe que imponga las reglas del juego; sino porque cuando esa nube no consumida se ahorra se utiliza en la industria productiva. Pasa a ser inversión. 
     Un empresario utiliza esa nube (etérea) para convertirla en bienes de capital (reales), combinarla con otros factores, y producir “algo”, crear más. Y por ello satisfacer más necesidades de más personas, y poder así con el tiempo devolver dos nubes en lugar de una.

      Pero las preferencias temporales son completamente personales.
   A lo mejor necesitas comer una nube en ese momento dado (no puedes ahorrar).
      A lo mejor no confías que te vayan a devolver dos nubes en media hora y crees que más vale pájaro en mano que ciento volando (incertidumbre de régimen).
     A lo mejor prefieres comer la nube pues el futuro está muy lejos y prefieres disfrutar el momento (tempus fugit).

Yo me comería la nube.


PS: Este post no es, ni pretende ser, una explicación en profundidad de los tipos de interés ni de la teoría monetaria.
Para explicaciones más completas y detalladas en español se puede recurrir a los maestros Huerta de Soto o Juan Ramón Rallo.

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