El mundo de las ciencias de la complejidad

El mundo de las cienicas de la complejidad

Las ciencias de la complejidad se trata de argumentos, demostraciones, lógica(s), rigor, experimentos, modelaciones y simulaciones que han enriquecido de manera fundamental la comprensión del mundo y del universo, y que constituyen, a todas luces, una auténtica revolución en el conocimiento.
Con las ciencias de la complejidad se trata evidentemente, de un avance de la ciencia, un progreso del conocimiento humano.

Es difícil exagerar la importancia que las ciencias de la complejidad tienen para la ciencia actual y para la manera en que los seres humanos comprenderemos el mundo en el futuro.
Lo interesante para un economista austriaco es que las ciencias de la complejidad se asemejan mucho, muchísimo, a la escuela austriaca de economía. Como el mismo Bryan Arthur (pionero en la realción entre la economía y la complejidad) reconoció hace más de treinta años:

“Right after we published our first findings we started getting letters from all over the country saying, ‘You know, all you guys have done is rediscover Austrian economics… I admit I wasn’t familiar with Hayek and von Mises at the time. But now that I’ve read them, I can see that this is essentially true.”

          Lo muy sorprendente para mí es que este camino que sigue siendo tan promisorio tanto para los economistas como para los complejólogos no esté muchísimo más recorrido.
Y sí, la teoría de la complejidad sigue siendo muy promisoria aunque algunos economistas como Fernández Villaverde no lo entiendan así. Y es que ellos analizan la complejidad en lo que yo he venido a llamar su sentido lato, esto es, sin asumir sus asunciones epistemológicas de manera radical. Lo que sería la complejidad en sentido radical, lo que supondrá un cambio de paradigma en las ciencias sociales, y muy especialmente en la economía.
Mucho lamento tener que ser yo con mis limitadas capacidades y mi limitado conocimiento del tema, quien tenga que volver a llamar la atención entre las estrechas y muy prometedoras relaciones entre la ciencia de la complejidad y la escuela austriaca de economía. Pero por desgracia no conozco a ningún economista austriaco que nombre la teoría de la complejidad habitualmente ni a ningún complejólogo que aporte a la teoría austriaca.

Para resaltar estas similitudes me limitaré a copiar algunos párrafos del libro: “El mundo de las ciencias de la complejidad” que es un “estado del arte” de los complejólogos colombianos Carlos Eduardo Maldonado y Nelson Alfonso Gómez Cruz. El libro lo edita la Universidad del Rosario de Bogotá (disponible gratis), y tiene esa cualidad de prosa correcta y exactitud en los términos que caracteriza a la mejor academia colombiana.
Éste libro es una muy buena guía introductoria a las ciencias de la complejidad, por su sencillez y por su vocación de ser un “estado del arte”, esto es, una recensión de todos los libros y artículos sobre las ciencias de la complejidad “imprescindibles”. Quien quiera sumergirse en el mundo de la complejidad en este libro encontrará casi todos los hilos y casi todos los caminos y delimitaciones trazados. Es un muy buen mapa para comenzar la navegación, aunque yo con mi desconocimiento del terreno no puedo señalar si sobran o faltan importantes accidentes geográficos, aunque sí note la falta del libro del maestro Antonio Escohotado Espinosa “Caos y orden”.

La metodología

Los científicos son tales debido a que llevan a cabo una tarea que es harto más significativa y difícil: explicar. La ciencia no predice sino explica, permite comprender fenómenos, procesos, situaciones.

Los estudios de la complejidad vienen a reforzar la posición austriaca en contra de la matematización de la ciencia, en este caso de nuestra ciencia la economía, y es que el cálculo de derivadas, puede no ser suficiente para comprender la realidad compleja:

el estudio del movimiento en general demanda de instrumentos más refinados aún que el clásico cálculo infinitesimal diferencial e integral- desarrollado por Newton y por Leibniz. El horizonte se antoja fructífero y más amplio y profundo que nunca.

No se entienda que la complejidad está en contra del uso de las matemáticas, la teoría del caos, por ejemplo, no es sino una evolución matemática, lo que ocurre es que está más allá de las matemáticas que solemos manejar, más allá de las matemáticas euclidianas, es en la superación de las matemáticas predictivas donde comienzan las matemáticas de la complejidad.

Y lo que es todavía más importante. La aseveración rotunda de que la ciencia NO es predicción. Tras décadas combatiendo metodologías predictivistas (recuerdo un texto de Friedman especialmente grave) la teoría de la complejidad afirma con rotundidad que:

Y lo que descubre Lorenz es doblemente significativo: de un lado, se trata del hecho, sorprendente a la luz de la ciencia moderna, de que la ciencia no puede hacer predicciones de determinados fenómenos. Y de otra parte, es el hecho de que de fenómenos perfectamente transitorios no solamente es posible, sino que además es necesario hacer una ciencia. Pues bien, ambos aspectos se integran sólidamente: lo que caracteriza a la ciencia contemporánea no es el hecho de que haga predicciones

También la ciencia de la complejidad cree que se pueden hacer tan sólo “pattern predictions”, esto es, que el cambio constante no se puede predecir con exactitud, pero sí se puede decir algo sobre cuál será su evolución.

la no-ergodicidad expresa, de manera precisa, el hecho de que cualquiera que sea el orden existente, éste siempre, inevitablemente se romperá para, a partir del desequilibrio constituir un equilibrio de mayor complejidad. Nada es permanente, pero también nada está abandonado al azar y al cambio sin más

Y todavía más, los complejólogos también vienen a rechazar la modelización en la ciencia (y más aún en la economía por demasiado compleja, añadiría yo):

En el plano tradicional de la ciencia, la construcción de modelos y la ulterior solución de problemas consistió en la elaboración de un modelo aproximado, capaz (en apariencia) de simplificar y contener una realidad, al cual le correspondía siempre, en cada ocasión, una solución única. El fundamento de este tipo de modelamiento se basó, por ejemplo, en la mecánica clásica, la lógica formal clásica, el cálculo, las ecuaciones diferenciales o la geometría euclidiana. Pues bien, pese a que este tipo de modelos suele admitir soluciones precisas (=exactas), estas últimas se corresponden usualmente con el modelo, pero no con el problema real al que se refieren. Es así como la ciencia clásica nos llevó, cada vez más, a una sobresimplificación de la realidad como la forma única de comprensión y actuación sobre el mundo

El holismo es una idea que los austriacos podríamos incorporar a nuestros análisis. El holismo no viene a decir que la macroeconomía es esencialmente distinta de la microeconomía, pero sí que el comportamiento del conjunto es distinto de la suma de las partes. Propongo entender para la economía el holismo como un fractal, donde pequeños intercambios se van repitiendo a distintas escalas hasta formar un conjunto armónico. Pero los fractales son materia de otro trabajo:

una visión holística (holón) que no reduce el todo a una sumatoria de agregados. En el marco del estudio de los sistemas complejos hay dos rasgos claros que marcan una diferencia fuerte con respecto a la idea del holismo sistémico. De un lado, es el reconocimiento de que los sistemas complejos son de complejidad creciente, una idea que implica tanto evolución como sorpresa y emergencia

 

La economía como ciencia social “compleja”
Recuerdo con cariño a mi maestro Huerta de Soto explicándonos que la economía era la más compleja de las ciencias. Y eso mismo es lo que piensan los complejólogos, que recién se explican porqué la complejidad aún no ha alcanzado todo su potencial en las ciencias sociales, y es que éstas son muy complejas:

La idea general es que las ciencias sociales y humanas poseen, estudian, se ocupan de los sistemas, fenómenos y comportamientos de máxima complejidad conocida hasta la fecha, a saber: los sistemas humanos. Los fenómenos que ocupan los sistemas físicos, por ejemplo, son bastante más predecibles

Ya lo decía H. Pagels: las ciencias de la complejidad se desarrollaron a partir de las ciencias naturales y/o positivas debido, sencillamente, a que los sistemas físicos son los más simples que hay y de una complejidad bastante menor al de las ciencias sociales y humanas.

 

El no-equilibrio
La complejidad es el estudio del no-equilibrio frente a la física clásica que estudia el equilibrio. Como la economía austriaca estudia las evoluciones frente a le economía neo-clásica que estudia el equilibrio:

En pocas palabras, la regla en el universo no es el equilibrio ni la tendencia al equilibrio, sino, por el contrario, los equilibrios dinámicos o, lo que es equivalente, la ausencia de equilibrios. Gracias a ellos, justamente, emerge la vida y ella misma se hace posible.

Pues bien, I. Progogine logra demostrar que la física está marcada por la flecha del tiempo que crea patrones y no que los destruye con lo cual, en definitiva, logramos el tránsito de la física del ser a la física del devenir. El tiempo desempeña un papel creativo debido a que lo que impera en el universo no son tanto estructuras conservativas como estructuras disipativas.

las ciencias de la complejidad se ocupan de las transiciones orden/desorden (esquema 4). Es decir, tratan acerca de cómo el orden se rompe y por qué, y cómo, a su vez, a partir del desorden se puede generar nuevo distinto- orden. En la expresión mencionada, el énfasis recae en transiciones, así: las ciencias de la complejidad se ocupan de las transiciones orden/desorden. Con seguridad, ninguna otra ciencia ni filosofía en la historia de la humanidad se había ocupado de un tema semejante.

Tenemos que lamentar el desconocimiento de los complejólogos sobre la teoría austriaca, pues podrían haber visto cómo sí que realiza desde hace décadas estudios sobre cómo las economías están en constante transición, en constante cambio, nunca en “equilibrio”.

El mundo de las ciencias de la complejidad se ocupa de las transiciones orden/desorden; es decir, ¿por qué el orden se rompe? Y también: ¿cómo es posible que a partir del desorden sea posible el/otro orden?

 

El tiempo

Digámoslo de manera directa: La complejidad es el tiempo, la complejidad es la obra del tiempo.

Creo que ningún economista austriaco puede permanecer ajeno a esta afirmación, pues si algo es fundamental para la economía austriaca que tanto hecha en falta en la economía neo-clásica es la consideración del tiempo en economía. Sigamos con la cita:

I. Wallerstein sostiene que las ciencias y disciplinas pueden ser comprendidas en función de la densidad o de la magnitud temporal que tienen. Así, hay, claramente, ciencias del pasado; por ejemplo la historia, la paleontología, la arquelogía, la paleobiología y la biología evolutiva. De otra parte hay ciencias o disciplinas del presente; por ejemplo, el derecho, la economía, la ingeniería convencional, la administración, la sociología, la política. Se trata, en este segundo caso, de todas aquellas ciencias y disciplinas que sencillamente desuentan el tiempo. La racionalidad humana habitualmente descuenta el tiempo, de diversas maneras.

El conseguir explicar a los teóricos de al complejidad que los economistas austriacos en ningún caso “descuentan” el tiempo, si no que es parte fundamental de su análisis el contabilizar sus trascendentales consecuencias sería una parte muy enriquecedora de ese diálogo transdisciplinar que se debería dar entre los economistas austriacos y los complejólogos.

El tiempo también entendido como se puede entender en los largos procesos de evolución social, el tiempo que da lugar a la institucionalidad:

Así pues, el tiempo mismo es la complejidad o la complejidad es el producto mismo del tiempo lo cual quiere decir, inmediatamente, de entrada, que se consideran dinámicas temporales de larga duración, de gran envergadura, y no simplemente el tiempo en medidas o escalas breves y de poca profundidad.
Cuando la Academia de Ciencias le confiere, en 1977, a I. Pirigogine el premio nobel de química expresa que es debido a que este autor introdujo en las ciencias lo que las ciencias no tenían: tiempo, historia…

¿No es precisamente la introducción del tiempo en economía uno de los aportes fundamentales de la teoría austriaca?

 

La economía como sistema complejo

las ciencias de la complejidad son las ciencias de un mundo diferente de suma cero en donde la regla son juegos diferentes de suma cero, justamente.

¿No es precisamente la idea de que la economía no es un juego de suma cero (Ayau) una idea central de la escuela austriaca? ¿No es ésta una de las fundamentaciones del comercio internacional y por ello de las ganancias de la globalización?

Es decir, se trata de un mundo alta y crecientemente entrelazado, interdependiente, sensible en múltiples escalas y de maneras diferentes, en donde, literalmente, como lo anticipó con acierto el caos, el aletear de una mariposa en Brasil puede ocasionar lluvias en los Estados Unidos o Canadá. Este mundo diferente de suma cero es el mundo actual y previsible e irreversiblemente, el mundo hacia futuro, y que se expresa en títulos tan variados como: globalización, mundialización o internacionalización.

Pero es que incluso hay más. Pareciera que los complejólogos han leído a los clásicos más citados por los austriacos, en este caso a Bastiat. Además de hablar con el optimismo y la belleza que lo hacía el francés:

     Las conexiones sutiles entre escalas del universo, dimensiones de la realidad y planos de fenómenos, comportamientos y sistemas resultan entonces sencillamente maravillosas. Gracias a la ciencia de redes complejas podemos efectivamente comprender que los hilos que unen a las cosas, a los seres humanos entre sí, a los seres humanos y al planeta, en fin, incluso a los sistemas biológicos y al universo son numerosos y sorprendentes. Esta circunstancia nos permite avanzar un paso en la caracterización del tipo de ciencia que son las ciencias de la complejidad: la ciencia consiste en hacer visible lo invisible.

Frente a los estudios de sistemas cerrados, o de economías cerradas que proponen muchos libros de texto (entiendo que por razones didácticas) y muchos economistas (esto no lo entiendo), las ciencias de la complejidad son las ciencias de los sistemas abiertos, como la economía austriaca es una economía abierta, como las sociedades abiertas que se proponen:

Más radicalmente: es imposible que existan sistemas cerrados o aislados; se trata, tan sólo de abstracciones. Todos los sistemas son abiertos. Ni siquiera el universo en que vivimos es cerrado o aislado

Los sistemas complejos por su propia naturaleza van “ganando libertad”, van evolucionando hacie la complejidad, como lo misma economía lo hace según la Escuela Austriaca:

se ocupan del modo como los fenómenos, sistemas y comportamientos evolucionan y ganan grados de libertad; se trata de sistemas que ganan información aun cuando no (necesariamente) memoria; fenómenos sensibles a las condiciones iniciales.

Esta “evolución hacia la libertad” de la complejidad implica que no se pueda reducir ninguna situación a su estado anterior, como no se puede hacer en economía:

complejidad creciente corresponde exactamente a aquella clase de situaciones en las que una pluralidad (multiciplicidad o diversidad; que es la marca distintiva de la complejidad) no puede ser reducida de ninguna manera a un momento anterior, a una instancia inferior, en fin, a un multiplicidad más elemental o simple

Quizá una de las razones que puedan explicar el porqué los austriacos no se han sentido tan conformes con las ciencias de la complejidad es porque también éstas suponen un ataque a algunas de las concepciones más queridas (y probablemente más endebles) de la economía austriaca: su supuesto apriorísmo y su lógica apodíctica-deductiva. Pero es que puede haber otras maneras de argumentar y asentar epistemológicamente la teoría austriaca, otras maneras que nos conduzcan a una mayor pluralidad:

recordar que la buena ciencia como de hecho también la buena filosofía- no parte de definiciones ni trabaja tampoco con definiciones. Si acaso, arriba, al cabo, a definiciones.

Las lógicas no-clásicas implican, de entrada, el reconocimiento de que existen numerosos o -clásicas afirman la idea misma a todas luces revolucionaria- de un pluralismo lógico lo cual, traducido adecuadamente, significa el reconocimiento inmediato de un pluralismo epistemológico, pluralismo metodológico, pluralismo de tipos de racionalidad, pluralismo de lenguajes, en fin, un pluralismo de formas de pensar y, en consecuencia y a fortiori, un pluralismo de formas de vivir.

 

Sistemas descentralizados

Que la economía no puede funcionar como sistema centralizado es uno de los ejes de la Escuela Austriaca de economía que le ha permitido comprender la imposibilidad del socialismo. La complejidad viene a reforzar esta posición desde diversos puntos de vista:

la centralidad del control y de la comunicación se ve desplazada a un lugar secundaria gracias al reconocimiento de que puede haber, como es efectivamente el caso tanto en las máquinas como en los sistemas vivos, niveles distintos de control y escalas diferentes de comunicación. Sin embargo, es propio de la cibernética subrayar que, no obstante esta posible variedad de niveles y escalas, siempre el sistema funcionará, precisamente, de manera sistémica, y por consiguiente, siempre termina por predominar un sistema de control central, a saber: el de la comunicación.

Un rasgo propio de las ciencias de la complejidad en general es el hecho de que por encima de la idea de causalidad y de centralidad, reconoce de entrada y trabaja sobre ella, la idea de procesos y sistemas en paralelo, no jerarquizados, sin control central y en la que el centro emerge siempre en función de cada tarea o situación en un sistema determinado cualquiera. Esta idea resulta un tanto incómoda cuando se la ira con los ojos de la tradición. Pensar en términos de las ciencias de la complejidad significa trabajar con la ausencia de sistemas jerárquicos, con la afirmación de la ausencia de un control central rígido, en fenómenos y procesos en paralelo
…confiando en que la robustez de un sistema estriba exactamente en la flexibilidad de las relaciones entre sus componentes o en la flexibilidad de las relaciones mismas

 

La ciencia optimista. La ciencia de la vida.
Una de mis concepciones más arraigadas y más queridas para considerarme austriaco es que la economía austriaca es esencialmente optimista y esencialmente hedonista. Ama la vida. Lo tengo escrito en otros lugares, y aunque no todos los austriacos compartan esta visión optimista, sí que las ciencias de la complejidad también son ciencias del futuro y de la vida. Y es que en el cambio es dónde está la vida, en la evolución es dónde se crea:

la flecha del tiempo que interesa a las ciencias de la complejidad es la flecha del tiempo de la vida y no la de la muerte; la de desequilibrios y dinámicas, y no la del equilibrio-. Digámoslo de manera franca: las ciencias de la complejidad son ciencias del optimismo, ciencias optimistas.

Por eso siempre el futuro será promisorio, por el sólo hecho de “contener” el presente:

El peor de los futuros siempre será mejor que el mejor de los pasados, por el simple hecho de que sea futuro, es decir, de que haya horizontes, posibilidades

Pero no sólo se hace este canto a la vida, si no que a más a más se reconoce la estrecha relación entre vida y conocimiento. Como lo hace la economía austriaca hayekiana que relaciona evolución y conocimiento:

las condiciones de posibilidad del conocimiento son exactamente las mismas condiciones de posibilidad de la vida misma. Vida y conocimiento son una sola y misma cosa.

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